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Guía Roma&Ro: Lisboa

Este fin de año 2018 estuvimos en Lisboa con nuestros amigos Clara y Chema. Era el primer año que pasábamos Noche Vieja fuera de casa y elegimos Lisboa porque ¡nunca habíamos estado!.

Famosa por sus fachadas con baldosas, sus fados, sus pasteles de Belén, su clima y sus grandes cuestas. Fuimos en coche porque queríamos hacer excursiones alrededor, pero para ir un fin de semana no compensa, es mucho mejor coger un avión, un alojamiento céntrico e ir andando porque se puede caminar perfectamente, además de tener bicis, patinetes, tranvía o taxi en un momento dado. Una cosa del viaje que me pareció muy curiosa es que todo el mundo nos decía: ¡qué barato es Lisboa!, y a mi no me pareció mucho más barato que Madrid. Así que cuando vayáis por primera vez, no os dejéis engañar 😉

Estuvimos 5 días, pero la noche que llegamos apenas pudimos ver gran cosa porque era muy tarde (el viaje son unas 6 horas aproximadamente). Nos hospedamos en un NH en la zona de Universidad, muy tranquila a unos 20 minutos del centro andando. Así que esa misma noche cogimos un taxi al centro (uno 7 € las 4 personas) y fuimos en busca de dónde cenar.

Intentamos ir a Cantinho Do Avillez y a Pizzaría (ambos en Rua Dos Duques de Bragança), pero estaban a tope y no conseguimos mesa por la hora que era, así que andando un poco por la zona nos topamos con Mano a Mano, un restaurante Italiano nuevo con una decoración preciosa. No nos hizo falta tener reserva, el local es grande y tenían sitio. Nos pedimos: una burrata para compartir, un par de pizzas y la pasta carbonara, hecha como la tradicional con huevo y sin nata. Nos encantó.

Restaurante Mano a Mano, Rua do Alecrim 22

Día 1: cogimos desayuno en el hotel, así que después de este nos pusimos rumbo al centro. Fuimos hasta Plaza del comercio, y desde Cais das Colunas se podía ver el Santuario de Cristo Rei y el famoso puente 25 de Abril. Hacía un día precioso, con sol y estaba todo despejado así que era un buen lugar para hacer unas fotos.

Desde ahí estuvimos andando por el Barrio de Chiado, lleno de calles con tiendas ideales de decoración, conservas, textiles, jabones… todo con un packing precioso, fachadas revestidas de baldosas de todos los colores. A destacar os recomiendo que vayáis a visitar:

  • Prédio do Almada: Travessa do Almada esquina Travessa das Pedras Negras, una tienda de productos ecológicos: mermeladas, vinos, pan, frutas… y accesorios de cocina como: tablas de cortar, cuchillos, servilletas… todo para preparar aperitivos en casa.
  • A Vida Portuguesa: Rua Anchieta, 11. Como el nombre indica, es una tienda de productos portugueses ¡de toda la vida!. Venden cerámicas, libros de recetas, vajillas de porcelana, mantas de algodón 100% y un montón de cositas para regalar. Todo expuesto en muebles y vitrinas de madera enormes.
  • Pequenho Jardín: una floristería súper pequeña en Rua Garreft, merece la pena ver la fachada llena de centros de flores, ramos y plantas.

Después de este paseito fuimos a comer a JNcQUOI el Restaurante del Hotel NH Collection. Fue recomendación de mi amiga Debo y os lo recomiendo con creces. No solo por la comida que fue una exquisitez, si no por la decoración del restaurante que era una maravilla. Además en la parte de abajo tienen una boutique de mujer y caballero con ropa y accesorios de marcas como: Gucci, Dsquare, Prada, Aramani… En el restaurante pedimos: una tabla de quesos para compartir, bacalao con verduras, magret de pato, pasta con trufa y un risotto, y por supuesto un postre porque eran todos de Ladurée.

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JNcQUOI, Avenida de Liberdade 182-184

Por la tarde cogimos un taxi al barrio de Belén, y vimos la Torre de Belén, Museo de combates de ultramar y fuimos a Darwin´s Café, donde estuvimos tomando una copita de vino y viendo la puesta de sol hasta casi la hora de cenar.

Día 2: amaneció otro día con solazo, así que aprovechamos el buen tiempo que nos estaba haciendo y cogimos el coche para hacer la excursión a Sintra y Cascais.

Sintra nos pareció precioso, aunque no hicimos ninguna visita a ningún castillo, era Domingo y había bastante cola, así que lo vimos todo por fuera e hicimos un recorrido con el coche, el cual es precioso porque vas entre bosques viendo el mar al fondo.

Vista de Praia das Maças en Colares

  • Colares, fuimos a Praia das Maças con unas vistas impresionantes. Estuvimos tomando un café en la terraza de la casa de unos señores que tenían una cafetería súper pequeñita y vendían libros y ropa de 2ª mano. La señora hacía unos dulces artesanales con una pinta estupenda.
  • Cabo da Roca, en Cascáis. Es el punto más occidental de Europa, hay un pequeño faro y unas vistas al Oceáno Atlántico que parece el fin del mundo.
  • Boca do Inferno, en Cascáis. Unos acantilados de rocas donde puedes tumbarte a tomar el sol perfectamente con una cervecita. Alrededor hay un par de restaurantes de pescado y mercadillos con cositas artesanales.

La verdad que para comer no teníamos nada preparado, y nos topamos en Cascáis con Marisco Na Praça, un mercado que llevan pescado y marisco fresco diario, que tiene un restaurante muy industrial en la misma lonja. Fue un acierto TOTAL, nos pegamos una buena mariscada con vinito y postre y súper bien de precio. Me imagino que el  precio variará según la temporada o el día.

Marisco Na Praça, Rua Padre Moisés da Silva, 34.

Esa tarde, volvimos a Lisboa, y se quedaron todos descansando en el Hotel. Yo soy un «culo inquieto» así que me fui a dar un paseo e investigar un poco más. Estuve en el Museo Calouste Gubenkian, en medio de un parque lleno de bambús, un lago y una arboleda se encuentra un edificio de hormigón donde puedes ver exposiciones de arte moderno, la historia de la porcelana portuguesa o simplemente disfrutar de las vistas del parque tomando un café en una de las cafeterías que tiene. Al ser Domingo la exposición de arte moderno fue gratis. Me fui andando hasta el Barrio Alto, lleno de tiendas de decoración y diseño.

Teníamos reserva en Pharmacia, un restaurante de los más famosos de Lisboa que además yo tenía archivado en mi mente desde hace muchos años y estaba deseando ir a Lisboa para poder comer aquí. Es el restaurante del Museo de Farmacia y la decoración hace referencia al nombre: papeles pintados de fármacos, termómetros, probetas de jarra de agua… para cenar pedimos todo de picoteo para el centro y elegimos: ensalada con queso de cabra y helado de mango (esto fue lo que más nos gustó), mini hamburguesas, croquetas de pato con mermelada, pulpo con puré de patata, un vino de la casa y un postre. Recomiendo que reservéis porque es muy famoso y está siempre lleno.

Día 3: era nuestro último día en Lisboa y encima fin de año, por lo que aprovechamos para dar un último paseo por los barrios que nos quedaban pendientes. Por la mañana estuvimos en el Palacio de los Marqueses de Fronteira, está a las afueras de Lisboa, pero se puede ir en taxi que son uno 8 €. Estuvimos viendo los jardines del Palacio (es gratis), todo lleno de árboles, naranjos, fuentes y escaleras y muros alicatados con baldosas azules y blancas.

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A medio día y por la tarde dimos un paseo por el el Parque Eduardo VII, (con unas vistas de Lisboa preciosas), Barrio Alto (podéis ver cómo pasan por la calle los travías), y el Barrio de Alfama, estuvimos en el mirador de Santa Lucía y vimos Lisboa de noche iluminado y cómo estaban amarrados los barcos que llegaban de cruceros. Subimos hasta el Castillo de San Jorge, que estaba cerrado porque era Noche Vieja pero lo vimos iluminado. ¡Cuidado con las cuestas de el Barrio de Alfama!, si vais que no sea después de una comida que os podéis marear jaja.

Del Barrio Alto, os recomiendo alguna tienda de decoración, todas en Rua da Escola Politécnica:

  • Vintage Apartment
  • Embaizada
  • Stro
  • Quer

El día de Noche Vieja cenamos en la habitación del Hotel un picoteo que compramos allí con un vinito y luego vimos los fuegos artificiales desde la azotea del Hotel, un plan distinto y casero.

Parque Eduardo VII

Día 4: Nos despedimos de Lisboa después de desayunar, pero antes de volvernos a Madrid hicimos una última parada en Comporta. Está a 1 h y 30 de Lisboa. Era Año Nuevo y la verdad que todo estaba cerrado, pero es un pueblo pesquero con casas de veraneo súper mono, estuvimos comiendo un arroz caldoso de marisco en A Cegonha, después fuimos a ver la Playa de Comporta, kilométrica, con arena fina y unas olas enormes. No os imagináis la pereza y la tristeza que nos daba volvernos a Madrid.

La verdad que el viaje estuvo genial y nos cundió bastante, aunque creo que tenemos que hacer otra escapada a Comporta cuando haga bueno y pasar unos días en esa playa inmensa. El próximo destino será Oporto más al Norte.

Espero que os hayan gustado mis recomendaciones y que os sirvan 🙂

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