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¡Adiós al 2017!

Aquí estoy otra vez, despidiendo el año y escribiendo antes de irme a entrenar. Me encanta hacer un balance y pensar cómo han sido estos 365 días en los que ha habido de todo un poco, aunque si os soy sincera solo puedo dar las gracias por todo lo que tengo y por la salud que hemos tenido en mi familia, que no ha faltado. Ya sabéis que mi blog es un mero rincón de inspiración sobre diseño y decoración, pero en post así me encanta abrirme un poco más y hablar sobre mí.

2017 ha sido increíble; en cuanto al trabajo, un año lleno de proyectos de todo tipo: desde reformas de viviendas, decoración de casas donde hemos podido diseñar cada vez más y hasta un restaurante y una peluquería en el centro de Madrid. Volvimos a viajar a la Feria de Milán para conocer todas las tendencias y enamorarnos aún más de nuestra profesión, conociendo el trabajo de gente que empieza en este mundo súper emprendedora. Pudimos repetir encuentro bloguero en DecorAcción (organizado por la Revista Nuevo Estilo), donde tantas personas que forman parte de esta pequeña familia virtual, vinieron a vernos y a pasar una jornada hablando de lo que más nos gusta, el diseño. La verdad que lo mejor de este trabajo, es la relación que haces con clientes, con tu equipo y con todas las personas que te vas encontrando en el camino. Gracias de verdad a cada una de ellas por hacerlo tan especial.

Pero no todo es trabajo, ¿verdad?. Desde que estoy saliendo con Charlie (que por cierto, este verano hemos cumplido ¡¡5 años juntos!!) aunque nos peguemos unas palizas trabajando todo el año, en cuanto encontramos un hueco estamos organizando alguna escapada para no dejar de desconectar y seguir inspirándonos.Viajar para mí es la mejor inversión del mundo, donde te enriqueces de otras culturas, entiendes la arquitectura de otros países y su rutina, y siempre que podamos, vamos a seguir haciéndolo. Hemos estado en Marbella, Milán, Ibiza, Roma, Barcelona, Londres, en Zahara de los Atunes y en La Habana, un viaje que me ha cambiado mucho y me ha ayudado a valorar de verdad todo lo que tengo, un viaje con huracán incluído que hizo encontrarme conmigo misma, desconectando de todo todo el mundo sin internet, sin luz, sin agua… durante 5 días. Y desde entonces, he estado reflexionando mucho sobre mi actitud y forma de ser intentando mejorar como persona. Este viaje me ha enseñado a respetar cómo es la gente, a entenderla e incluso a perdonar. Cada uno somos de una manera y según pasa el tiempo cambia nuestra forma de ser y hay que respetarlo.

¿Qué le pido al 2018?. Parece muy típico pero ¡muchas salud!, estar unida a los míos con mucho amor, sin que haya discusiones y aprovechar al máximo el tiempo, que de verdad ¡vuela! y hay que disfrutarlo. Ser más naturales y abiertos, no forzar situaciones e intentar ponerse en la piel de la otra persona para entenderla, (de esto aprendo yo la primera y llevo unos meses ya llevándolo a cabo). En resumen, ser más solidarios y más humanos. Seguir creciendo como persona y como profesional, aprender de errores cometidos para hacernos más grandes y poder brillar.

Termino deseándoos lo mejor para este 2018, que empieza un nuevo capítulo de todo un año por delante para disfrutar, sonreír y seguir aprendiendo lleno de oportunidades que hay que aprovechar.

Gracias por acompañarme otro año leyéndome y dejándome compartir lo que más me gusta en este mundo, que es mi profesión y el amor por el diseño y la decoración.

 

 

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